¿Por qué van en contra de El Libertador y buscan restaurar a su Simón Bolívar?
- Shameel Thahir Silva | @ShameelThahir | #Opinión
- 18 ene 2016
- 7 Min. de lectura
Quien tenga patria que la honre y quien no que la conquiste
José Marti
Uno de los primeros actos de gobierno de Enrique Peñalosa como Alcalde Mayor de Bogotá, fue retirar la imagen del libertador Simón Bolívar del Palacio del Lievano, que había colocado su antecesor Gustavo Petro y restaurar la del masacrador Gonzalo Jiménez de Quesada, quien vino de España hace siglos, con un puñado de criminales a teñir nuestras tierras de sangre en nombre de dios, la santa madre iglesia y la corona española. Todo esto para confirmarnos que Peñalosa es producto de unos poderosos mediocres, avergonzados de nuestro pasado digno, y con unas ganas terribles de ser como quienes nos conquistaron ayer y nos dominan hoy, esa misma gente que desprecio y desprecia a Petro por gobernar para los pobres y que tiene como referencias de ciudad a Miami o los Ángeles California, el american way of life y le harían una reverencia al rey de España si se lo cruzaran, pues consideran ese país “la madre patria”.

Del mismo modo, no nos debe parecer casualidad que una de las primeras acciones del nuevo presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, diputado de la mal llamada Mesa de Unidad Democrática, sea retirar de esta los retratos del comandante Hugo Chavéz y las imágenes reconstruidas digitalmente de Simón Bolívar a partir de los restos óseos de su tumba, ¿la excusa?, esa no es la imagen “clásica” del libertador, pues el Bolívar de los de arriba no puede tener rasgos afros o indígenas, debe tener ese perfil griego de antaño, tan propio de nuestra visión colonizada del mundo. ¿Porque no es coincidencia estas dos acciones políticas que se pelean lo simbólico? me pregunto, y les pregunto.

Escribiendo, y respondiendo, recuerdo a un parcero que tengo, yo le digo intelectual de cafetín, el me dice mamerto, lo quiero, una de nuestras discusiones abiertas es sobre Chavéz y sus aparentes “improvisaciones” o apelativos a símbolos religiosos, y como el pueblo venezolano mismo lo ha puesto en un pedestal que raya con la idolatría, olvidándose aparentemente del carácter colectivo del proceso. Se queja el de que en Venezuela la gente le tiene altares a Chavéz como aquí, yo le respondo, muchos van a la tumba de Pizarro (el comandante del M19) a pedirle favores.
No entiendo esa academia que no tiene la sensibilidad para acercarse sin arrogancia a esos otros saberes, los populares, esos que creen en la magia y le apuestan al sentir antes que a la cabeza, esos saberes que se atreven a rezar, o confiarle el destino a la sabiduría de la naturaleza, esos sincretismos son pura resistencia y para nada son ignorancia, que no se nos olvide a esos que queremos hacer política en Colombia y Nuestra América, sin humildad no habrá poder.

Muchas veces se nos olvida aquí en Colombia que la gente no se movilizara única y exclusivamente por razones, como quien pone como argumento para la movilización el paupérrimo salario mínimo, generalmente, en la historia, las movilizaciones trasformadoras son las que llegan al alma y tocan corazones, esas que impulsan al ser, a ser humano, y dejar hasta la vida misma por los otros, la gente muchas veces solo necesita un símbolo, algo porque luchar, necesitan identidad, y es esa identidad colectiva las que les puede llevar a cambiar el mundo si se tocan las fibras correctas, eso no se puede racionalizar, no se puede sistematizar, y tampoco sacar como formula de laboratorio politologica. Eso se logra entendiendo lo fragmentada que esta la sociedad por el neoliberalismo y las mil y un formas de resistencia popular que han salido de esa fragmentación. Es en esos terminos en que la política deja de ser ciencia para convertirse en arte, y solo la gente con talento es la que hace obras maestras en terminos políticos para empujar la historia hacia adelante, algo que hizo por ejemplo Hugo Chavéz en Venezuela o Simón Bolívar hace 200 años en Nuestra América.

En 16 años de revolución bolivariana en la Venezuela hermana nuestra, algo que si paso indiscutiblemente es que Simón Bolívar dejo de ser una estatua y se hizo carne, gracias a la titanica labor pedagógica de Hugo Chavéz como líder de un proceso que no ha terminado, se le dieron las herramientas culturales básicas a un pueblo que estaba arrinconado por el neoliberalismo, para re descubrir lo que significa la patria desde lo popular, rescatando la historia, la soberanía y el anti imperialismo que nos hermana a todos en nuestro continente, si tomamos a Simón Bolívar como hilo conductor, y así restaurar la dignidad devorada por el capitalismo y de paso construir lazos de unidad entre pueblos hermanos que hoy se llaman con orgullo bolivarianos, estaremos consolidando las bases de un futuro solido en cuanto a soberanía y justicia social se refiere, y seguramente cerraremos un ciclo de ofensiva imperialista.

El Simón Bolívar de los de arriba es ese Bolívar que aquí en Colombia por ejemplo fue secuestrado por los caciques del Partido Conservador para hacerlo dizque su fundador, y en contraposición de un Santander que entendemos hoy fue un traidor de nuestro pueblo, un Santander que se parece mas a Juan Manuel Santos o Álvaro Uribe Vélez antes que a un revolucionario como lo fue Bolívar, el cual se anduvo nuestras tierras en alpargatas y sombrero voltiao y no en casacas europeas con nariz griega como lo quiere desdibujar Allup en Venezuela.
El Bolívar de los de arriba no es libertador, solo militar, fue dictador pero no dicen el porque lo fue, el Bolívar de los de arriba murió, no sigue vivo y no le dice nada a la gente de hoy. El Bolívar de los de arriba es centralista pero no dicen que también es federalista, porque finalmente los radicalismos y los extremos no llevan a ningún lado en el mundo real, y la obra de arte que hizo Bolívar en Nuestra América y re impulso Chavéz hace cierto tiempo, moviliza pueblos enteros mas allá de los marcos de la izquierda y la derecha, disputándose en lo real, algo que todavía esta por definir, y es el futuro de nuestros pueblos. Por eso lo quieren borrar de espacios de la democracia como el Palacio del Lievano en Bogotá y la Asamblea Nacional de Venezuela, para vaciar de significado lo que hoy sigue en disputa : el poder para la gente.
Entre paréntesis, es importante aclarar que una cosa es el pensamiento político de Simón Bolívar y otra cosa el pensamiento bolivariano, aunque esten directamente relacionados. El primero lo concibió Simón Bolívar, respondió a un contexto y a una realidad concreta especifica, pero claramente tiene alcances que nos incumben hoy en día, sino no estaría escribiendo sobre el. Por otra parte el pensamiento bolivariano es algo que se desarrolla a partir de lo que Bolívar no alcanzo a hacer, tiene un carácter republicano y por lo tanto libertario, igualitario y fraterno; se puede rastrear en pensadores y políticos, porque antes ambas cosas iban juntas, no como ahora que es tan raro encontrarlas juntas; y para poner ejemplos están Jose Martí, Emiliano Zapata, Jorge Eliecer Gaitán, Sandino, Fidel Castro, Ernesto Guevara, Jaime Bateman, Jacobo Arenas, Gilberto Vieira, Hugo Chavéz, Rafael Correa y Evo Morales, solo para poner algunos sobre la mesa. Eso marca una diferencia entre el Bolívar en terminos históricos de su contexto especifico y concreto y el Bolívar que se ha venido construyendo en los últimos dos siglos, en terminos políticos como símbolo de unidad popular continental.
¡Ojo! No se equivoquen, no es El Libertador o el Bolívar de Chavéz, ahí se esta equivocando Allup en Venezuela o Peñalosa en Bogotá al poner en un mismo saco el petrismo con el chavismo, es el Simón Bolívar de los pueblos de Nuestra América, es el Bolívar que nos devolvió el concepto de patria, la extendió a todo el continente y la fundió con el concepto de soberanía y anti imperialismo. Es un Bolívar con algo de negro, indio y blanco, que sabía portarse en las mas altas esferas de la sociedad y al tiempo ser el mejor jinete, el mejor nadador o el mas fuerte, para ser el líder de los llaneros que le dieron la ventaja táctica en lo militar. Es el que supo leer que con esclavitud no hay república y dio su vida por esa idea en su enfrentamiento con Santander y los poderosos del que el era vocero.
El Simón Bolívar de los pueblos de Nuestra América también hace parte de la pelea que tenemos hoy por ese horizonte de justicia social continental que debemos construir unidos. Es el Bolívar que significa república desde la libertad, la igualdad y la fraternidad. Es el Bolívar que nos dice que es justo defendernos de nuestros invasores y responder a la violencia reaccionaria con violencia revolucionaria, porque no nos dejaron otra opción, dándonos los argumentos para el derecho a la rebelión de los pueblos. Es el Bolívar que vio como el oráculo de delfos lo que significa hoy para todos el imperio estadounidense y quiso prepararnos para su fuerza destructora. En síntesis, es el Bolívar popular que nos acompaña desde abajo y nos ayuda a tejer la base social necesaria para tomarnos el cielo por asalto.
En conclusión, los de arriba tanto aquí en Colombia como en Venezuela son igual de hermanos que sus pueblos, son hermanos mediocres, arrodillados y vergonzosos, que nisiquera fomentan el capitalismo nacional sino que por el contrario regalan nuestro país al mejor postor desde que somos repúblicas “independientes”. Que quieran recuperar esa imagen de Simón Bolívar desprovista de sus significados libertarios y emancipadores es solo la base ideológica de lo que son en terminos políticos, y un abre bocas de las consecuencias a las que debemos prepararnos por dejar que ocupen puestos de decisión sobre nuestras vidas. Es por esto que quería escribir sobre el significado de esas acciones en Bogotá y Venezuela, porque soy bolivariano, y creo en la importancia de Simón Bolívar para el futuro de todas y todos. Imagenes tomadas de la Web.
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