Me gusta que Peñalosa sea el alcalde de Bogotá
- @LaPunkFloyd - Invitada | #AquíNoMás
- 17 ene 2016
- 3 Min. de lectura

Cuando me invitaron a escribir un artículo para la REVISTA HEKATOMBE, me pusieron una sola condición: "no escriba con groserías, todo bien". Así que a continuación expondré algunas ideas sobre la situación actual de la ciudad de Bogotá respetando las condiciones del medio.
La izquierda perdió 12 años en el Palacio Liévano, en los que sin lugar a dudas la ciudad mejoró en términos de calidad de vida, especialmente para las personas de bajos recursos. Sin embargo, durante esos 12 años no fueron priorizados temas como la movilidad o la misma seguridad, la alcaldía que a mi parecer intentó dignificar la movilidad capitalina fue la de Gustavo Petro, sin mayor éxito, debido al constante saboteo por parte del Concejo de Bogotá, además de los otros temas que se le atravesaron en el camino, como su destitución y demás.
Pese a la innegable persecución a la que fue sometida la Bogotá Humana, las jornadas caudillistas del exalcalde en el balcón, el “la alegría no se va, Petro no se va”, no consiguió encaminar la indignación popular al encerrarse en su despacho rodeado de una burbuja de asesores que solo buscaban su propio beneficio. Además para terminar su periodo, fundamental en términos electorales, al garantizar la posible continuidad izquierdosa en la capital y mostrarse como un tipo realmente presidenciable, Petro prefirió cerrar su camino apoyando a un histérico y consentido Hollman Morris como pre-candidato a la Alcaldía Mayor y no a un experimentado y respetable Guillermo Alfonso Jaramillo; prefirió polarizar la izquierda hasta el último momento en que decide apoyar a Clara López, después del fracaso de Morris como pre-candidato a la Alcaldía Mayor.
Súmele a eso la inexistente Secretaría de Desarrollo Económico liderara por un “comunista” que ni fu, ni fa, la inexistente gestión en temas de seguridad de Gloria Flórez, la señora bonachona a la que le debieron asignar un tema de etnias y no una entidad como Gobierno, un IPES que no fue capaz de bajar los niveles de informalidad en la capital y que si se dedicó a hacerle campaña Rafael Pardo, un desdibujado IDPAC que se convirtió en nido de peleas y persecuciones; las constantes peleas de Petro por twitter, la paulatina pérdida de apoyo por parte de los mismos que salieron a la Plaza de Bolívar a exigir su regreso.
Entonces sí, Gustavo Francisco Petro Urrego y la mayor parte de asesores, directivas deben asumir su responsabilidad por la pérdida de la izquierda en la ciudad.
Los medios de comunicación también hicieron su trabajo, endiosaron a un “visionario” del cemento, que le carga el megáfono a Uribe, mientras minimizaban a Clara López que siempre llevará el estigma del Carrusel de la Contratación, de su marido Carlos Romero y de esa arcaica, rosquera y tramposilla izquierda tradicional.
Esos mismos a los que les quedó grande la ciudad ahora se dicen opositores, esos que cuando tuvieron la oportunidad lo único que hicieron fue comportarse como caníbales, esos que en lugar de fortalecer cuadros jóvenes le siguieron entregando puestos importantes a sus amigos de bebetas y de escuchar a Silvio. Esos se dicen opositores, además opositores por twitter.
Me alegra que Peñalosa este en la Alcaldía, ojalá se despierte esa izquierda joven, ese centro indeciso y salgan de su zona de confort, que esa gente que ahora se cree de mejor ‘estracto’, porque ni saben decir bien ‘estrato’ se despierte y vean cómo solitos se clavaron el puñal.
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